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20:17h. Jueves, 19 de Octubre de 2017

Susa, una ciudad de múltiples caras en Túnez

En la costa este de Túnez, bañada por el mar Mediterráneo y a 140 kilómetros de la capital, la ciudad de Susa aúna a la perfección su historia y sus antiguas leyendas con la vida moderna de hoy. Una ciudad de múltiples caras y una ajetreada vida turística, comercial, industrial y universitaria.

Este lugar es uno de los principales enclaves estratégicos de la civilización púnica y su historia se mantiene latente a lo largo de sus dos kilómetros de muralla. Desde lo alto de Khalef, la última torre de vigilancia que conserva la ciudad, de 30 metros de altura, se aprecia una extraordinaria vista panorámica de las laberínticas calles de la ciudad.

Susa, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, aún atesora importantes monumentos como la Gran Mezquina de Susa, el ‘ribat’ (edificio con fines religiosos y militares) o las catacumbas cristianas, con 5 kilómetros de galerías que se pueden recorrer. La ciudad también conserva la Kashbah, un espacio fortificado de origen bereber, que actualmente alberga el Museo Arqueológico de Susa. A través de su gran colección de mosaicos se transmiten las leyendas de la mitología romana, como ‘El Triunfo de Baco’ o ‘La Cabeza de Medusa’.

La fina muralla almenada de la medina encierra uno de los zocos más dinámicos y concurridos de Túnez, donde se pueden encontrar magníficas piezas de ropa y telas, artesanía y artículos de joyería. Una mezcla de olores, colores y sabores que invitan a descubrir la parte más cotidiana de Túnez antes de finalizar el recorrido descansado en el Café Kahouat el Koubba, situado dentro de una construcción que presume de más de mil años de historia.

La parte antigua de la ciudad contrasta con los modernos barrios de las inmediaciones, que se han convertido en agradables zonas para relajarse y desconectar. Uno de los principales atractivos de la zona metropolitana, favorecido por la suavidad del clima, es la costa blanca y arenosa con kilométricas playas donde perderse.

El Port el Kantaoui, de reciente construcción, remata la oferta de ocio de Susa con campos de golf, refinados restaurantes, bares y teterías. Cerca de allí se hallan algunos parques temáticos, un circuito de karting y un jardín botánico con exóticas especies de pájaros y plantas. Además, cuenta con uno de los espectáculos internacionales nocturnos con más éxito de Túnez, el Disconight de Boujaafar.

Por otro lado, Susa acoge varios de los festivales más importantes del país como, por ejemplo, el Carnaval de Aoussou, que se celebra cada 24 de julio. En esta fiesta, más de dos mil personas salen a desfilar por las calles ensalzando la cultura popular tunecina. La celebración termina con un chapuzón en el Mediterráneo en honor a Aoussou, el dios mitológico del mar.

En conjunto, Susa se convierte así en el enclave ideal para cualquier tipo de viajero gracias a su gran actividad y diversidad de opciones. Ya sea descubriendo su pasado o celebrando el presente, esta ciudad sabe combinar la energía y la diversión con la tranquilidad y el reposo.

 

Más información en www.turismodetunez.com.