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23:31h. Lunes, 18 de Junio de 2018

LAMUCCA, RESTAURANTES EN LOS QUE LA FRASE “LA COCINA ESTÁ CERRADA” ESTÁ TERMINANTEMENTE PROHIBIDA

@Lamucca

Lamucca
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  • Su horario de comidas y cenas ininterrumpido convierte a Lamucca en una de las mejores opciones para comer después de una relajada mañana de exposiciones o cenar a media noche tras de una larga obra de teatro

 

  • En estos diez años, el cliente ha sido muy fiel a Lamucca porque ha entendido que somos un lugar con las puertas abiertas durante todo el día y en el que el comensal decide a qué hora comer o cenar sin necesidad de mirar el reloj” cuentan desde los locales.

 

 

Comer en Lamucca de Prado a las cuatro de la tarde tras una larga mañana de exposiciones o cenar en Lamucca de Pez pasada la media noche después de una obra en el Teatro Lara, dos ideas que se convierten en el ejemplo perfecto para definir la filosofía que, desde su inicio, posee Lamucca, que cumple diez años formando parte de la ciudad de Madrid y convirtiéndose en uno de los “nuevos” clásicos de la capital.

Hartos ya de escuchar la molesta frase “la cocina está cerrada”, Lamucca apuesta por un horario de comidas y cenas ininterrumpido en el que los comensales tienen siempre la última palabra. “Desde nuestros inicios buscábamos poner en marcha locales en los que el cliente se sintiera como en casa, de la misma forma que la nevera o la cocina de un hogar están siempre disponibles, queríamos que nuestros locales también se convirtieran en el lugar idóneo para comer o cenar sin tener que prestar demasiada atención al reloj”, cuentan Ofelia y Alex Marín, fundadores del grupo.

Lamucca, abierta todos los días del año, mantiene en marcha su cocina desde la una de la tarde y hasta la una de la madrugada ininterrumpidamente, ampliando el horario de cierre hasta la una y media de la mañana los jueves y hasta las dos de la madrugada los viernes, sábado y vísperas de festivos. “El horario ininterrumpido fue una máxima desde la apertura del primer local en el barrio de Malasaña, en 2008. Quería poner en marcha un restaurante donde comer todo aquello que me gusta cuando me diera la gana. Con buena música, dentro de un entorno acogedor y cuidado, donde me sintiera rodeado de gente como yo y no una víctima del protocolo”, cuenta Alex Marín.